martes, mayo 23, 2006

Mi hermana es adicta


Llevo algún tiempo alejada de mi blog.
Es que estas últimas semanas no han sido fáciles.
Otra adicción en mi familia: Ludopatía. Mi papá es alcohólico.
Mi hermana es adicta al casino, a las máquinas tragamonedas.
Fue un golpe duro, enfrentarnos “otra vez” a todo esto. Acogerla, apoyarla, recogerla del suelo y buscarle el mejor tratamiento posible.
Ella vive en Iquique, la embarcamos en el primer avión rumbo a Santiago y gracias a la ayuda del Coto, conseguimos contactarnos con la mejor clínica en adicciones: Alfa
Ya lleva 1 mes y 1 semana en tratamiento (tiene contados los días).
No requirió hospitalización, ya que su caso no conlleva dependencia química.
Asiste sagradamente todas las mañanas a terapia grupal, junto a alcohólicos y drogadictos. Ella es la única “distinta” en el grupo.
Una vez a la semana tiene terapia individual.
Una vez al mes hay terapia grupal/familiar. Es que no es fácil ser familia de un adicto. Eres otro enfermo más.
No se sabe mucho de esta adicción, es relativamente nueva. Pero se trata bajo el mismo esquema de una alcoholismo o drogadicción.

Durante días he navegado por internet buscando saber más de esta enfermedad, y al azar, la primera página que encontré fue: www.ludotopia.com
Nadie me creería con lo que me encontré en esa página. No merece análisis alguno este tipo de inmoralidad.

En fin, en eso estoy hoy. Dedicada dentro de mis posibilidades a mi niñita hermosa que está en un pozo oscuro y del que quiere salir.

He reflexionado mucho sobre esto. Sobre lo expuestos que estamos a caer. No nos damos cuenta cuando ya estamos al otro lado. No es fácil entender una adicción. Aún no entiendo la de mi papá. Aún le guardo rencor por tiempos pasados. Ni siquiera mi asistencia a los grupos Al Anon lograron revertir mis sentimientos.
Es un mundo muy complejo, tanto para el enfermo, como para los que convivimos con él.

Y coño que cuesta aceptar que ya nunca será lo mismo de antes. Que esto es para toda la vida. Que hay que vivir con esto para siempre, desde el minuto en que perdiste el control.
Aunque vivas en abstenencia, esto es para siempre. Y siempre es mucho tiempo.


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