Arturo Ruscica Gallente
A partir de algo que escribió Petra, volvió a mi mente algo en lo que estoy metida investigando y hurgando en los recuerdos de mi Nona y lo que he podido encontrar en la web.
El año 2000 viajé a NY con mi mamá por una semana, ella había ido la última vez hace 20 años, no existían las torres gemelas (como hoy), ni muchas de las majestuosas obras arquitectónicas de hoy.
El punto es que mi abuelo, Arturo Ruscica, llegó en barco desde Sicilia junto a su familia a los 8 años a NY huyendo de la primera Guerra Mundial, y buscando un mejor vivir, “Buscando la América”. Él tenía 8 años, y de los pocos recuerdos que se hablan en la familia trabajó desde niño, para ayudar a llevar el pan a la casa y así sus hermanitos pudieran ir al colegio y mantenerse. Al parecer mis bis abuelos eran muy viejos ya.
Llegaron al puerto de entonces Long Island, donde los barcos llenos de extranjeros de todo el mundo venían a esa tierra rica de oportunidades. Sin imaginarse entonces que la recepción sería el equivalente a un examen de animales, lleno de discriminaciones, donde los gringos anotaban los nombres en los registros de entrada tal cual como los escuchaban, para después someterlos a todo tipo de revisiones: siquiátricas, físicas (piojos, sarna, etc.), estoy hablando de principios del 1900, todos ahí en fila, algo parecido a un campo de concentración.
Me imagino… viajando en tercera durante meses en condiciones casi inhumanas y luego tener esta recepción… Pero bueno a lo que iba, en ese viaje fuimos con mi mamá a lo que hoy Long Island es un museo, y mi gran sorpresa de encontrar el nombre de mi abuelo ahí, e imaginármelo, un pequeño asustado en un país frío, con otro idioma, desprotegido, acompañado de su gran familia en las mismas condiciones, desnudos frente a este monstruo que tenía el poder de devolverlos a Italia si no cumplían los requisitos.
Tiempo después buscando en internet llegué a la página oficial de este “puerto”, y fue muy emocionante ver la foto del barco en el que mi abuelo (mi daddy) viajó, y ver las hojas reales en las cuales estaba registrada su entrada a USA. Escritas por algún gringo que no sabía que tenía al frente a un niño que llegaría a ser un hombre maravilloso.
No conocí mucho a mi abuelo, se casó muy viejo con mi Nona, pero no he descansado en recopilar toda la información de él.
Un hombre que finalmente llegó a vivir a Chile a los 42 años de edad, y que se encontró con un gran amigo, mi bisabuelo, y que vio en la única hija que tenía el amor de su vida, una mujer 22 años menor que él. Mi Nona.
El año 2000 viajé a NY con mi mamá por una semana, ella había ido la última vez hace 20 años, no existían las torres gemelas (como hoy), ni muchas de las majestuosas obras arquitectónicas de hoy.
El punto es que mi abuelo, Arturo Ruscica, llegó en barco desde Sicilia junto a su familia a los 8 años a NY huyendo de la primera Guerra Mundial, y buscando un mejor vivir, “Buscando la América”. Él tenía 8 años, y de los pocos recuerdos que se hablan en la familia trabajó desde niño, para ayudar a llevar el pan a la casa y así sus hermanitos pudieran ir al colegio y mantenerse. Al parecer mis bis abuelos eran muy viejos ya.
Llegaron al puerto de entonces Long Island, donde los barcos llenos de extranjeros de todo el mundo venían a esa tierra rica de oportunidades. Sin imaginarse entonces que la recepción sería el equivalente a un examen de animales, lleno de discriminaciones, donde los gringos anotaban los nombres en los registros de entrada tal cual como los escuchaban, para después someterlos a todo tipo de revisiones: siquiátricas, físicas (piojos, sarna, etc.), estoy hablando de principios del 1900, todos ahí en fila, algo parecido a un campo de concentración.
Me imagino… viajando en tercera durante meses en condiciones casi inhumanas y luego tener esta recepción… Pero bueno a lo que iba, en ese viaje fuimos con mi mamá a lo que hoy Long Island es un museo, y mi gran sorpresa de encontrar el nombre de mi abuelo ahí, e imaginármelo, un pequeño asustado en un país frío, con otro idioma, desprotegido, acompañado de su gran familia en las mismas condiciones, desnudos frente a este monstruo que tenía el poder de devolverlos a Italia si no cumplían los requisitos.
Tiempo después buscando en internet llegué a la página oficial de este “puerto”, y fue muy emocionante ver la foto del barco en el que mi abuelo (mi daddy) viajó, y ver las hojas reales en las cuales estaba registrada su entrada a USA. Escritas por algún gringo que no sabía que tenía al frente a un niño que llegaría a ser un hombre maravilloso.
No conocí mucho a mi abuelo, se casó muy viejo con mi Nona, pero no he descansado en recopilar toda la información de él.
Un hombre que finalmente llegó a vivir a Chile a los 42 años de edad, y que se encontró con un gran amigo, mi bisabuelo, y que vio en la única hija que tenía el amor de su vida, una mujer 22 años menor que él. Mi Nona.



2 Comments:
I miss you Amelia.
Te perdiste en las frondosas ramas de tu árbol genealógico...
No he estado bien...
Me ha faltado la energía de leer y más aún de escribir. Quizás encerrada en mi mundo, el mundo que estoy buscando y no encuentro
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